El suspiro

Algunos habréis visto ya este vídeo. Es un chico norteamericano recitando lo que viene a ser un poema libre. La historia en sí es conmovedora para cualquiera que tenga unas mínimas trazas de empatía (no todo el mundo las tiene). A mí, lo reconozco, me ha emocionado hasta las lágrimas, quizás un poco porque me siento identificado con él. No, afortunadamente no sufro de Transtorno Obsesivo Compulsivo (acaso a un nivel muy leve, por eso de lavarme las manos), pero reconozco notas familiares para mí en la forma dramática de vivir el amor que el tipo describe. Quiero que lo veáis y juzguéis, y que si os gusta o no, lo dejéis por escrito aquí.

http://www.youtube.com/watch?v=vnKZ4pdSU-s

Del vídeo, que es sobrecogedor, con lo que yo me quedo es con el suspiro del público en el minuto tres y poco, cuando dice “I leave the door unlocked”. Es lo que más me fascina. A pesar de la crisis, de la corrupción, a pesar de la apatía y la frivolidad de nuestra era post-postmoderna, que alguien levante un sincero suspiro con sus palabras me parece casi magia. Eso es a lo que yo aspiro cuando escribo, aparte de la pasta mercenaria, claro. Esa admiración, no la admiración hedonista, sino la admiración de cada cual por sí mismo como ser capaz de albergar sentimientos y sensibilidades sublimes, es la clase de cosas que te hacen conservar un vestigio de esperanza en esta raza triste y estúpida, que sin embargo nunca renunció a aspirar a metas reservadas a seres más nobles.

Yo no sé ustedes, pero a mí este chico me ha alegrado el día. “Love is not a mistake”, asevera. El amor puede ser muy idiota y muy irracional, puede ser estúpido, inoportuno, enfermizo incluso, y muy poco saludable en ocasiones (once kilos perdidos en dos semanas, doy fe). Pero el amor no es un error. Será algo muy tonto, pero es capaz de sacar del público ese suspiro, un suspiro que nunca provocarían ni el Real Madrid, ni el Corte Inglés, ni el PSOE, ni la Iglesia Católica. No, el amor no es un error, nunca lo es.

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