Fantástico fin de semana

Este pasado fin de semana tuvo lugar en Dos Hermanas (Sevilla) el VIII Encuentro de Literatura Fantástica. Ocho años llevamos ya organizando estas simpáticas jornadas dedicadas a conversar, contrastar y debatir sobre lo que se escribe y lo que se lee en el mundillo de la literatura de género. Como en ocasiones anteriores, el evento ha resultado de lo más estimulante para la mayoría (hay algunos para los que no, me consta), incluido el que suscribe. Las ausencias de gente a la que tengo en gran estima se han compensado por el encanto de otros viejos conocidos y habituales como Virginia P. de la Puente, Santiago García-Clairac y Alfonso Merelo; por el buen hacer de mis compis de comité, caso del incombustible Iván Dequito, el diligente J.A. Muriel, el siempre entusiasta Teo Palacios, la encantadora Almudena y la indispensable Mª Carmen, nuestra superjefa; por el descubrimiento de nuevos compañeros de tapa y tertulia, como A. Morán Roa, Nacho Platero, Susana Vallejo, Xavier Marcé o Sergio Mars, con el que no era la primera vez que me cruzaba en este tipo de saraos. Y el inefable Ángel Vela, por supuesto. ¿Qué haría yo sin él? Una larga lista de rostros más o menos familiares, más o menos anónimos, se suman al escenario de unas jornadas literarias que ya se han ganado su madurez y su merecida solera en el panorama literario patrio, lo cual me enorgullece sobremanera.

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Para los que no pudisteis, no supisteis o no quisisteis asistir, sirva esta informal crónica a modo de cebo que acaso piquéis el año que viene. Si lo vuestro es un problema de pudor intelectual,  creedme: estas cosas son mucho más que una convención de gafapastas pontificando sobre lo humano y lo divino de las artes narrativas. Entre los mejores ratos, de hecho, se cuentan no pocos en el bar de en frente o en el de más allá… Y en todo caso, siempre es interesante cotillear con gente que conoce más o menos lo que se cuece en el ámbito editorial y literario. Yo, sin ir más lejos, he sacado algunas edificantes conclusiones de este fin de semana: que vivir de escribir –confirmado- es extremadamente difícil, que la crisis no anima a apostar por nuevos autores, que la piratería digital comienza a hacerse notar, que las tiradas cada vez son más cortas, que hay agentes y editores tanto o más torpes como torpe pueda serlo el más inútil de los profesionales de cualquier otro sector… y así otro puñado de ideas presumiblemente deprimentes hasta llegar a la última y más importante: que a pesar de todo, la vocación literaria está ahí porque, como los amores, es algo que uno no elige. Ya veis: estimulante a más no poder 🙂