Todos los poemas son poemas de amor

A pesar de todo nos tenemos cariño. Ella me lo guarda, y mucho, yo lo sé. Y yo también, aunque nadie jamás me ha causado semejante disgusto. No es un reproche, ni una acusación: Ella y sólo Ella podía haberme provocado el mayor dolor por el que he pasado en esta vida, y no fue por maldad. Ella no lo eligió, así que no se lo echo en cara. De aquello hace ya tiempo. Ahora contemplo sus fotos y me sigue pareciendo monísima, pero llego a fascinarme al pensar cómo fue posible que por esos ojillos acaso demasiado juntos, esas orejas de soplillo, y unos finos labios objetivamente poco sensuales hubiera yo podido vender mi alma al diablo… Mas así fue. Cosas del amor.

HiFi

Oscar Wilde decía: “siempre nos resultan ridículos los sentimientos de las personas a las que hemos dejado de amar”.  Es cierto, y también es recíproco: hay algo profundamente deprimente en la contemplación del ser que en su día quisimos (y viceversa, deduzco). Una suerte de íntimo bochorno, algo así como una vergüenza inconfesable. La observas con objetividad y entonces piensas: sí, tiene los ojos demasiado juntos, el tipo desgarbado, la nariz muy grande, las orejas separadas de las sienes, es demasiado gorda/delgada, alta/baja, incluso un poco estúpida, cabezota, antipática, lo que sea… Nunca son las la princesas con las que soñabas de niño. Pero amar a la mujer ideal es muy fácil, cualquiera sería capaz de hacerlo. Lo difícil es amar a la tuya, a tu princesa, aun consciente de que no es la más hermosa del mundo.

El final del amor es un tema profusamente tratado en la literatura, en la poesía, la música y el cine, tan sugerente y  universal resulta como propuesta creativa. Hay, no obstante, una honda contradicción en esas mil y una obras consagradas al amor descartado y olvidado. Si por un momento echáramos mano del sentido común, nos sería fácil entender que nadie, nunca, jamás, le ha escrito ni le escribirá un poema de amor a alguien a quien (ya) no quiere.

Todos los poemas son poemas de amor. Todas las canciones, las películas y las novelas que se hayan escrito y se escribirán son historias de amor.

¿No? Yo creo que sí. El odio, el rencor, la venganza, la ambición, la redención… no son sino intentos de expresar amor, intentos obscenos, enfermizos y distorsionados de amor, formas muy poco saludables y menos recomendables de infundirlo. Pero formas humanas de sentirlo, de vivirlo. Todos habéis deseado que ese proyecto, esa relación, ese viaje, esa amistad de la persona amada, fracasara. Quien no lo haya experimentado, que lo escupa ahora mismo. Como decía Nick Hornby en “Alta Fidelidad”: “Querido lector, piense en lo peor que haya hecho jamás, en lo más innoble, abyecto y miserable que haya deseado. ¿Ya? Bien, ahora dígame a la cara que yo soy una mala persona.”

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2 pensamientos en “Todos los poemas son poemas de amor

  1. Yo creo que sí hay escritos que se han creado a partir de un desamor. Es más, creo que es uno de los detonantes para que alguien se lance a escribir. Ese ejemplo de Nick Hornby lo demuestra (¡Qué magnífico libro!) .
    Pero tienes razón en que resulta bochornoso a veces pensar en las personas que algún día te volviste loco por ella… creo que es un síntoma de que te has recuperado.
    Un abrazo y gracias por el fantástico post y blog

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